RECUERDOS
Era un RELOJ GRANDE Con un cerco de níquel muy brillante, Yo estaba aprendiendo las horas, mi madre una y otra vez ante los relojes que veíamos, hacia la pregunta ¿ LA PEQUEÑA ESTA EN EL ….Y LA GRANDE EN EL ….¿ Pero en este RELOJ los número estaban representados por LETRAS, lo que suponía tener que hacer un ejercicio de sustitución , que era todo un reto.
El pretendido original RELOJ presidía un “despacho de leche”. Así se llamaba al establecimiento blanco, muy limpio, mostrador de mármol, también blanco, con las diferentes medidas, 1 litro, ½ litro, un cuarto, alineados y brillantes junto a la cacharra de leche. El suelo como un tablero de damas y una mesita redonda con sillas, también blancas, para poder tomar leche en el propio despacho. La lechera, con mandil impoluto de grandes tiras bordadas. Y envolviéndolo todo , en una entonces atmósfera falmiliar, el olor del cercano establo, donde las vacas, aún en pleno Madrid, estaban estabuladas. Se podían ver, para regocijo de los niños, por el portón con salida a la calle, que tenia la media hoja superior permanentemente abierta.
Pero lo que recuerdo con más fuerza, es el endiablado RELOJ.
Hace poco tiempo pasé por la misma calle, quise asomarme al antiguo despacho, hoy es una anodina tienda de barrio decadente, y para mi sorpresa, sin el esplendor de antaño, casi oculto por los anaqueles atestados de envases, marcas y colores, sin la blancura de entonces, sobrevive a duras penas el RELOJ DE LAS LETRAS
Octubre 2006.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario