RETORNO
Salgo del Centro sin pisar el suelo, contagiada del clima que se crea en el aula, después de oír las creaciones de mis compañeras y las motivaciones de José Manuel. Recorro las calles angostas que invitan a toda clase de fantasías, camino cuesta arriba lo que hace aún mas costoso el camino a semejanza de un viaje iniciático, imagino que al igual que a Dante me lleva de la mano Virgilio como en la Divina Comedia cuando bajan al Averno. Por esta senda imaginaria llego hasta la puerta del infierno (el metro) oscuro, profundo, ruidoso, enlazo con otra nave, que aunque rueda en superficie, también hace un recorrido lleno de simbolismos. Las cuatro torres, como obeliscos erigidos al poder y al dinero. Dos mastodónticos edificios que alojan bajo sus asépticas lineas, dolor, incertidumbre, muerte, ciencia, allí bulle otra vida. Ese maestro oculto sigue mostrándome. Una escuela de policía, futuros veladores del orden. Después para digerir estas enseñanzas, transito por un paisaje verde, pinos, campo, sosiego y sigo descubriendo las realidades de este mi mundo. Otro hospital con el inapropiado nombre de Valdelatas, allí dormita la ancianidad, doliente, confusa, sin retorno. Otro edificio, un psiquiátrico, lejos de la sociedad, con un gran jardín que maquilla la locura. A lo lejos, un bonito caserón blanco, con escudos donde se adiestran las tropas con la dudosa misión de defendernos. Y como colofón a esta sucesión de miserias, la cárcel, con el pomposo nombre de Soto del Real, enorme, alambrada y curiosamente por el azar de una ganadería cercana, rodeada de toros de lidia, cuya presencia tanto puede disuadir de fugas como alimentar sueños de gloria.
A esta altura del viaje, mi maestro juzga que me ha mostrado lo suficiente, no me acompaña, ahora me protegen las montañas de cumbres nevadas, sigue la dehesa poblada de centenarias encinas, pasta el ganado, regueros de agua y el pantano como espejo del Castillo de Manzanares, ayer fortaleza hoy un recreo para la vista. Después de unas curvas que juegan al despiste, se asoma mi pequeño pueblo, la torre de la iglesia le hace parecer intemporal. Dudo si el viaje ha sido en el tiempo o en el espacio. Mi maestro no está, llegó sola, encuentro mi casa, de momento mi meta.
Teresa Delgado
Febrero-2011
sábado, 19 de febrero de 2011
LACARTA
Detrás del biombo que aísla las camas de los moribundos, en la gran sala de catres alineados, modesta, limpia y triste a pesar de la cegadora luz que entra a raudales por los grandes ventanales, se oye una débil voz que repite, cada vez a intervalos más largos, como alejándose : Sebastián …Sebastián.
La caridad de una hermana de toca blanca hace que esta se acerque a la anciana, coja con ternura su mano, ella balbucea y cuanta :…hace años…,un gran amor prohibido…,una joven seducida….., dos criaturas…, busca a Sebastián y la da una arrugada carta, no quiere llevarla en el postrero viaje. Con estos pocos datos, Las alas de la toca hacen de paloma mensajera y llevan el cabo del pasado a las manos de Ros de Mello, conocido capitán de navío que cada año por Pascua, para aprovechar los vientos monzónicos, parte con la nao llamada Buque Negro hacia China y Japón en una ruta comercial de ida y vuelta.
Aún está anclada en Lisboa, están llenando sus bodegas con capacidad para 500 toneladas de carga. En el siglo XVI Portugal es una potencia naval, de barcos y de navegantes que surcan todos los mares, en beneficio propio o a sueldo de otros reinos. Ros de Mello presiente que será su último viaje, algo le roe por dentro, la visita que hizo al hospital en Lisboa, tiene que ver con esto. Es allí donde recibe y guarda la carta dirigida a Sebastián, él sabe quien es.
Madeira es la primera escala, isla del Atlántico frente a las costas de la actual Marruecos, allí carga el famoso vino de Madeira, apreciado en Portugal y en sus tierras de ultramar.
Entre los estibadores del puerto el joven Almehida comprometido con la lucha contra la esclavitud, ejercida por los barcos negreros y también por otros que recalan en el puerto africano de San Vicente, mira con fascinación al Buque Negro. A Ros de Mello le llama la atención aquel joven negro con ojos muy despiertos, que merodea por el puerto. Temeroso de no poder custodiar la carta que le ha sido encomendada, pues siente que su enfermedad le debilita día a día, piensa que nadie mejor é puede custodiar y llevar a destino la esquela.
Le ofrece un trabajo entre su tripulación, el entusiasmo exagerado del muchacho le hace sospechar de su inocencia, sabe más de lo aparenta, aún así mantiene la oferta, no se equivoca.
Zarpa el Buque Negro, Almehida es un enviado a sueldo de Covalo Silva, médico-filósofo-alquimista, cautivado por el estudio de la naturaleza de la luz, conocedor de la escuela árabe, precursora de los estudios sobre óptica, que lleva con orgullo sus vidrios o piedras talladas para leer, poco frecuentes en su tiempo. Conocedor, en parte, del contenido de la misiva y solo por razones científicas le interesa sobremanera saber el paradero de las dos criaturas mencionadas en la carta, gemelos con anatomía femenina y masculina, de nombres confusos y ambiguos Chin y Chan . Quiere estudiarlos, la mitología confiere poderes sobrenaturales al hermafrodismo.
A su llegada a Macao, el Buque Negro descarga los vinos procedentes de Madeira y esperará hasta el próximo Septiembre, cuando los vientos sean propicios para continuar la navegación . Demasiado tiempo para la enfermedad de Ros de Mello, siente llegado el fin, retorna su corazonada inicial y confía a Almeida la misión de hacer llegar la carta a su destino.
Sebastián es persona conocida en Macao, jesuita de aspecto rebelde, es el obispo de la Catedral de San Pablo y sede del colegio del mismo nombre, cátedra forjadora de élites y centro de poder desde donde extender tentáculos manipuladores. Almeida le hace creer que la misiva ha desaparecido a la muerte del capitán del navío y6 hace una transmisión oral , equivocando intencionadamente el paradero de los gemelos, los sitúa en Papúa (hoy Nueva Guinea) isla entre el Mar del Coral y el Pacífico, hasta donde también se llegan los tentáculos del jesuita-obispo, que cree que esta pista y la rareza de los adolescente hará posible la localización. No obstante, queda pensativo y se mesa la barba.
Mientras tanto, la nao llena su panza del rico cargamento procedente de China y Japón, perlas, sedas, especies, maderas exóticas, todo ello en grandes cantidades. Zarpan con un nuevo capitán al mando de la nao y dejan en la mencionada Papúa, con el engaño de la búsqueda y ponen rumbo a Nueva España, allí cargan oro, plata, minerales y grandes sacos con misivas para las cortes portuguesa y española, que aún tardarán meses en llegar.
Carlos de Altamira, joven hijo del Virrey de Nueva España (actual México) coordina los envíos, revisa las misivas, interroga a la tripulación, temeroso de algún saqueo de piratas en alta mar al olor de tan fabuloso botín
Con la alegría y el desenfreno del ocio, la tripulación bebe, juega, a todos los juegos, coquetea con el opio traído de China, cada uno es un pequeño traficante, a veces recibido como pago de su propio salario. Almeida no es ajeno a su entorno, entra en el juego, pierde el norte y con el la custodiada misiva. Esta llega a manos de Carlos de Altamira, ahora es él quien busca a los gemelos, prendado de la descripción que se hace de ellos o de ellas y de lo tentador de la rareza. El muchacho, carece de virilidad y el mito de Hermafrodita es rico en remedios para su mal. Y otra vez se inicia la búsqueda de los enigmáticos gemelos. .
Teresa Delgado
Abril-10
La caridad de una hermana de toca blanca hace que esta se acerque a la anciana, coja con ternura su mano, ella balbucea y cuanta :…hace años…,un gran amor prohibido…,una joven seducida….., dos criaturas…, busca a Sebastián y la da una arrugada carta, no quiere llevarla en el postrero viaje. Con estos pocos datos, Las alas de la toca hacen de paloma mensajera y llevan el cabo del pasado a las manos de Ros de Mello, conocido capitán de navío que cada año por Pascua, para aprovechar los vientos monzónicos, parte con la nao llamada Buque Negro hacia China y Japón en una ruta comercial de ida y vuelta.
Aún está anclada en Lisboa, están llenando sus bodegas con capacidad para 500 toneladas de carga. En el siglo XVI Portugal es una potencia naval, de barcos y de navegantes que surcan todos los mares, en beneficio propio o a sueldo de otros reinos. Ros de Mello presiente que será su último viaje, algo le roe por dentro, la visita que hizo al hospital en Lisboa, tiene que ver con esto. Es allí donde recibe y guarda la carta dirigida a Sebastián, él sabe quien es.
Madeira es la primera escala, isla del Atlántico frente a las costas de la actual Marruecos, allí carga el famoso vino de Madeira, apreciado en Portugal y en sus tierras de ultramar.
Entre los estibadores del puerto el joven Almehida comprometido con la lucha contra la esclavitud, ejercida por los barcos negreros y también por otros que recalan en el puerto africano de San Vicente, mira con fascinación al Buque Negro. A Ros de Mello le llama la atención aquel joven negro con ojos muy despiertos, que merodea por el puerto. Temeroso de no poder custodiar la carta que le ha sido encomendada, pues siente que su enfermedad le debilita día a día, piensa que nadie mejor é puede custodiar y llevar a destino la esquela.
Le ofrece un trabajo entre su tripulación, el entusiasmo exagerado del muchacho le hace sospechar de su inocencia, sabe más de lo aparenta, aún así mantiene la oferta, no se equivoca.
Zarpa el Buque Negro, Almehida es un enviado a sueldo de Covalo Silva, médico-filósofo-alquimista, cautivado por el estudio de la naturaleza de la luz, conocedor de la escuela árabe, precursora de los estudios sobre óptica, que lleva con orgullo sus vidrios o piedras talladas para leer, poco frecuentes en su tiempo. Conocedor, en parte, del contenido de la misiva y solo por razones científicas le interesa sobremanera saber el paradero de las dos criaturas mencionadas en la carta, gemelos con anatomía femenina y masculina, de nombres confusos y ambiguos Chin y Chan . Quiere estudiarlos, la mitología confiere poderes sobrenaturales al hermafrodismo.
A su llegada a Macao, el Buque Negro descarga los vinos procedentes de Madeira y esperará hasta el próximo Septiembre, cuando los vientos sean propicios para continuar la navegación . Demasiado tiempo para la enfermedad de Ros de Mello, siente llegado el fin, retorna su corazonada inicial y confía a Almeida la misión de hacer llegar la carta a su destino.
Sebastián es persona conocida en Macao, jesuita de aspecto rebelde, es el obispo de la Catedral de San Pablo y sede del colegio del mismo nombre, cátedra forjadora de élites y centro de poder desde donde extender tentáculos manipuladores. Almeida le hace creer que la misiva ha desaparecido a la muerte del capitán del navío y6 hace una transmisión oral , equivocando intencionadamente el paradero de los gemelos, los sitúa en Papúa (hoy Nueva Guinea) isla entre el Mar del Coral y el Pacífico, hasta donde también se llegan los tentáculos del jesuita-obispo, que cree que esta pista y la rareza de los adolescente hará posible la localización. No obstante, queda pensativo y se mesa la barba.
Mientras tanto, la nao llena su panza del rico cargamento procedente de China y Japón, perlas, sedas, especies, maderas exóticas, todo ello en grandes cantidades. Zarpan con un nuevo capitán al mando de la nao y dejan en la mencionada Papúa, con el engaño de la búsqueda y ponen rumbo a Nueva España, allí cargan oro, plata, minerales y grandes sacos con misivas para las cortes portuguesa y española, que aún tardarán meses en llegar.
Carlos de Altamira, joven hijo del Virrey de Nueva España (actual México) coordina los envíos, revisa las misivas, interroga a la tripulación, temeroso de algún saqueo de piratas en alta mar al olor de tan fabuloso botín
Con la alegría y el desenfreno del ocio, la tripulación bebe, juega, a todos los juegos, coquetea con el opio traído de China, cada uno es un pequeño traficante, a veces recibido como pago de su propio salario. Almeida no es ajeno a su entorno, entra en el juego, pierde el norte y con el la custodiada misiva. Esta llega a manos de Carlos de Altamira, ahora es él quien busca a los gemelos, prendado de la descripción que se hace de ellos o de ellas y de lo tentador de la rareza. El muchacho, carece de virilidad y el mito de Hermafrodita es rico en remedios para su mal. Y otra vez se inicia la búsqueda de los enigmáticos gemelos. .
Teresa Delgado
Abril-10
jueves, 8 de julio de 2010
LA SORPRESA
LA SORPRESA
Dejo que mi mano, con abandono intencionado, haga girar el globo terráqueo que tengo ante mi. Gira, gira, cada vez con más rapidez, hasta que los contornos de los mares y continentes se desdibujan y se transforman en una alocada mancha. Con un golpe seco y preciso clavo un alfiler en un punto cualquiera. Cesa el frenético giro lentamente va parando, afino el enfoque. ¿Dónde? ¿Dónde?. Localizo el punto, ahora tengo que encontrar la forma de llegar hasta el. Está fuera de las rutas convencionales, este es uno de los retos, el primero a vencer.
Repaso mi ligero equipaje. Por las coordinadas aproximo el clima. Pongo especial esmero en mi cámara , lentes, filtros, fotómetro, rollos – aún los utilizo en ocasiones - ¿ Que color tendrá el paisaje¿ ¿ Y el aire? ¿ en la fotografía también este tiene color. No puedo olvidar ningún accesorio, sería imperdonable. La fotografía es el móvil del viaje, busco algo que me sorprenda, que no me condicione ninguna idea preconcebida, nada previamente imaginado.
Al igual que la lente de mi cámara voy acercándome al punto y este toma cuerpo, ya tiene forma, es un lugar con nombre propio, con contornos, con ruidos, con vida. El nombre es exageradamente largo, de caracteres para mí desconocidos. No son ideogramas ni jeroglíficos, parecen mas notas musicales, de hecho en el ambiente se percibe un envolvente sonido. Todo parece funcionar siguiendo un orden perfecto, matemático y armónico, que me hace pensar en Pitágoras y en su música de las esferas. El trazado urbanístico agrupa las calles en hileras de cinco en cinco y el inicio de cada grupo de cinco lo preside un ornamento de gran tamaño.
Los viandantes parecen ocupar todas las calles, visten invariablemente de negro o de blanco siguiendo algún código establecido pues también caminan solos o agrupados. Pujando por sobresalir una padilla de corcheas y semicorcheas, el día y la noche en una loca y eterna persecución, un frac coronado por dos estáticas urracas, los pinguinos que dormitan en un tablero de ajedrez, un teclado de piano en perpetuo movimiento solitario y del que mana un chorro de petróleo, un ascua de carbón ardiendo. Todo es negro. El aparente caos sigue obedeciendo a un orden , y ahí radica lo caótico de este caos .
Todo es blanco o negro, solo el ascua de carbón deja escapar el rojo de sus entrañas, acaso una pincelada de vida.
La ausencia de color dificulta aún más mi propósito, busco enfoques adecuados para las tomas fotográficas, los extraños pobladores no paran quietos, tengo dificultades, los objetos no toman cuerpo, parecen pintados sobre cristal.
Al final, los rollos se velan pues la música solo se captura con el alma. No obstante, sí consigo algo de mi proyecto inicial: la sorpresa.
.Teresa Delgado
Feb 2010
Dejo que mi mano, con abandono intencionado, haga girar el globo terráqueo que tengo ante mi. Gira, gira, cada vez con más rapidez, hasta que los contornos de los mares y continentes se desdibujan y se transforman en una alocada mancha. Con un golpe seco y preciso clavo un alfiler en un punto cualquiera. Cesa el frenético giro lentamente va parando, afino el enfoque. ¿Dónde? ¿Dónde?. Localizo el punto, ahora tengo que encontrar la forma de llegar hasta el. Está fuera de las rutas convencionales, este es uno de los retos, el primero a vencer.
Repaso mi ligero equipaje. Por las coordinadas aproximo el clima. Pongo especial esmero en mi cámara , lentes, filtros, fotómetro, rollos – aún los utilizo en ocasiones - ¿ Que color tendrá el paisaje¿ ¿ Y el aire? ¿ en la fotografía también este tiene color. No puedo olvidar ningún accesorio, sería imperdonable. La fotografía es el móvil del viaje, busco algo que me sorprenda, que no me condicione ninguna idea preconcebida, nada previamente imaginado.
Al igual que la lente de mi cámara voy acercándome al punto y este toma cuerpo, ya tiene forma, es un lugar con nombre propio, con contornos, con ruidos, con vida. El nombre es exageradamente largo, de caracteres para mí desconocidos. No son ideogramas ni jeroglíficos, parecen mas notas musicales, de hecho en el ambiente se percibe un envolvente sonido. Todo parece funcionar siguiendo un orden perfecto, matemático y armónico, que me hace pensar en Pitágoras y en su música de las esferas. El trazado urbanístico agrupa las calles en hileras de cinco en cinco y el inicio de cada grupo de cinco lo preside un ornamento de gran tamaño.
Los viandantes parecen ocupar todas las calles, visten invariablemente de negro o de blanco siguiendo algún código establecido pues también caminan solos o agrupados. Pujando por sobresalir una padilla de corcheas y semicorcheas, el día y la noche en una loca y eterna persecución, un frac coronado por dos estáticas urracas, los pinguinos que dormitan en un tablero de ajedrez, un teclado de piano en perpetuo movimiento solitario y del que mana un chorro de petróleo, un ascua de carbón ardiendo. Todo es negro. El aparente caos sigue obedeciendo a un orden , y ahí radica lo caótico de este caos .
Todo es blanco o negro, solo el ascua de carbón deja escapar el rojo de sus entrañas, acaso una pincelada de vida.
La ausencia de color dificulta aún más mi propósito, busco enfoques adecuados para las tomas fotográficas, los extraños pobladores no paran quietos, tengo dificultades, los objetos no toman cuerpo, parecen pintados sobre cristal.
Al final, los rollos se velan pues la música solo se captura con el alma. No obstante, sí consigo algo de mi proyecto inicial: la sorpresa.
.Teresa Delgado
Feb 2010
D. Carlos de Austria
DON CARLOS DE AUSTRIA
Yo Carlos de Austria doy fe de ello. Tres siglos después de mi muerte a manos de mi poderoso y cruel padre Felipe II, emerge con toda la fuerza de la música el DON CARLO de Verdi, y la difusión de mi tragedia alcanza eco mundial.
Recuerdo aquel verano de 1567 en Valsain, con la alegre compañía de mi tío D Juan de Austria de mi primo Alejandro de Farnesio y de la dulce Isabel de Volois , de la que sí estuve enamorado, desde el día en que recibí su hermoso retrato, mostrándomela como mi prometida y que luego, por razones de estado o del corazón, se casó con mi padre, dejando a un lado mi pobre persona, débil, enfermo y deforme a causa de los redoblados parentescos de mi dinastía. Tengo cuatro abuelos, cuatro bisabuelos y cuatro tatarabuelos, fue la mía una concepción contranatural.
Verde me engalanó, me engrandeció, quiso que amara a Isabel y fuera correspondido, destruyó a mi padre, fue la mano ejecutora de mi venganza.
En verdad, cl amor por Isabel, nunca llegó a materializarse, su temprana muerte, añadió pena a mi vida y el idílico escenario del Palacio de Valsain, ardió en llamas pocos años después como el epílogo de una perfecta representación teatral, que al igual que mi pobre existencia tuvo un final trágico.
TERESA DELGADO – Mayo 2010
Yo Carlos de Austria doy fe de ello. Tres siglos después de mi muerte a manos de mi poderoso y cruel padre Felipe II, emerge con toda la fuerza de la música el DON CARLO de Verdi, y la difusión de mi tragedia alcanza eco mundial.
Recuerdo aquel verano de 1567 en Valsain, con la alegre compañía de mi tío D Juan de Austria de mi primo Alejandro de Farnesio y de la dulce Isabel de Volois , de la que sí estuve enamorado, desde el día en que recibí su hermoso retrato, mostrándomela como mi prometida y que luego, por razones de estado o del corazón, se casó con mi padre, dejando a un lado mi pobre persona, débil, enfermo y deforme a causa de los redoblados parentescos de mi dinastía. Tengo cuatro abuelos, cuatro bisabuelos y cuatro tatarabuelos, fue la mía una concepción contranatural.
Verde me engalanó, me engrandeció, quiso que amara a Isabel y fuera correspondido, destruyó a mi padre, fue la mano ejecutora de mi venganza.
En verdad, cl amor por Isabel, nunca llegó a materializarse, su temprana muerte, añadió pena a mi vida y el idílico escenario del Palacio de Valsain, ardió en llamas pocos años después como el epílogo de una perfecta representación teatral, que al igual que mi pobre existencia tuvo un final trágico.
TERESA DELGADO – Mayo 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
LA SORPRESA
LA SORPRESA
Dejo que mi mano con abandono intencionado haga girar el globo terráqueo que tengo ante mi, gira, gira, cada vez con más rapidez, hasta que los contornos de los mares y continentes se desdibujan y se transforman en una alocada mancha. Con un golpe seco y preciso clavo un alfiler en un punto cualquiera, cesa el frenético, giro lentamente va parando, afino el enfoque ¿Dónde? ¿Dónde?. Localizo el punto, ahora tengo que localizar la forma de llegar hasta el. Está fuera de las rutas convencionales, este es uno de los retos, el primero a vencer.
Repaso mi ligero equipaje, por las coordinadas aproxino el clima. Pongo especial esmero en mi cámara , lentes, filtros, fotómetro, rollos – aún los utilizo en ocasiones - ¿ Que color tendrá el paisaje¿ ¿ Y el aire ¿ en la fotografía también este tiene color, no puedo olvidar ningún accesorio, seria imperdonable. La fotografía es el móvil del viaje, busco algo que me sorprenda, que no me condicione ninguna idea preconcebida, nada previamente imaginado.
Al igual que la lente de mi cámara voy acercándome al punto y este toma cuerpo, ya tiene forma, es un lugar con nombre propio, con contornos, con ruidos, con vida. El nombre es exageradamente largo, de caracteres para mi desconocidos, no son ideogramas ni jeroglíficos, parecen mas notas musicales, de hecho en el ambiente se percibe un envolvente sonido. Todo parece funcionar siguiendo un orden perfecto, matemático y armónico, que me hace pensar en Pitágoras y en su música de las esferas. El trazado urbanístico agrupa las calles en hileras de cinco en cinco y el inicio de cada grupo de cinco lo preside un ornamento de gran tamaño.
Los viandantes parecen ocupar todas las calles, visten invariablemente de negro o de blanco siguiendo algún código establecido pues también caminan solos o agrupados, estos últimos unidos entre sí por una especie de tejadillo alargado.
Busco enfoques adecuados para las tomas fotográficas, los extraños pobladores no paran quietos, tengo dificultades, los objetos no toman cuerpo, parecen pintados sobre cristal.
Al final, los rollos se velan pues la música solo se captura con el alma, no obstante si consigo algo de mi proyecto inicial, la sorpresa.
Teresa Delgado
Feb 2010
Dejo que mi mano con abandono intencionado haga girar el globo terráqueo que tengo ante mi, gira, gira, cada vez con más rapidez, hasta que los contornos de los mares y continentes se desdibujan y se transforman en una alocada mancha. Con un golpe seco y preciso clavo un alfiler en un punto cualquiera, cesa el frenético, giro lentamente va parando, afino el enfoque ¿Dónde? ¿Dónde?. Localizo el punto, ahora tengo que localizar la forma de llegar hasta el. Está fuera de las rutas convencionales, este es uno de los retos, el primero a vencer.
Repaso mi ligero equipaje, por las coordinadas aproxino el clima. Pongo especial esmero en mi cámara , lentes, filtros, fotómetro, rollos – aún los utilizo en ocasiones - ¿ Que color tendrá el paisaje¿ ¿ Y el aire ¿ en la fotografía también este tiene color, no puedo olvidar ningún accesorio, seria imperdonable. La fotografía es el móvil del viaje, busco algo que me sorprenda, que no me condicione ninguna idea preconcebida, nada previamente imaginado.
Al igual que la lente de mi cámara voy acercándome al punto y este toma cuerpo, ya tiene forma, es un lugar con nombre propio, con contornos, con ruidos, con vida. El nombre es exageradamente largo, de caracteres para mi desconocidos, no son ideogramas ni jeroglíficos, parecen mas notas musicales, de hecho en el ambiente se percibe un envolvente sonido. Todo parece funcionar siguiendo un orden perfecto, matemático y armónico, que me hace pensar en Pitágoras y en su música de las esferas. El trazado urbanístico agrupa las calles en hileras de cinco en cinco y el inicio de cada grupo de cinco lo preside un ornamento de gran tamaño.
Los viandantes parecen ocupar todas las calles, visten invariablemente de negro o de blanco siguiendo algún código establecido pues también caminan solos o agrupados, estos últimos unidos entre sí por una especie de tejadillo alargado.
Busco enfoques adecuados para las tomas fotográficas, los extraños pobladores no paran quietos, tengo dificultades, los objetos no toman cuerpo, parecen pintados sobre cristal.
Al final, los rollos se velan pues la música solo se captura con el alma, no obstante si consigo algo de mi proyecto inicial, la sorpresa.
Teresa Delgado
Feb 2010
martes, 22 de diciembre de 2009
sábado, 31 de octubre de 2009
LA MUERETE DE NADIE
LA MUERTE DE NADIE
36…37…38…y así contaba hasta 100. Mi abuela me sentaba en una silla muy alta y con mucho mino, cepillaba mi pelo y mientras contaba, me contaba, …. Historias de la familia, sus secretos, temores, proyectos, … era como si el ritmo lento y cadencioso, abriera el mundo de sus recuerdos.
Mas tarde, cuando la visitaba, y la silla ya no me parecía tan alta, ella cepillaba mi pelo,.. contaba y me contaba, poco a poco… pasada a pasada… me iba transvasando su vida.
Hoy, solo me acaricia, y con voz queda, solo cuenta, pero no me cuanta 36..37.
Olvida, todo lo deshace, no tiene recuerdos, no existe, pero para mi si, todo su mundo vive en mí. Las vidas al igual que la materia, no se destruyen, solo se transforman. A veces, en la primera fase de su enfermedad, cuando aún se daba cuenta de su progresiva regresión, decía “ Y cuando la memoria no me acompañe, y sea ya muy vieja para acordarme, cantadme alguna nana, para alegrarme “.
Una nana, nada más adecuado para alguien que borrando su infancia, habita una infancia sin retorno.
Sigo los avances científicos que tratan de arrojar luz y dar vagas explicaciones acerca de tu ausencia, llamada ALZHEIMER, por al igual que a los grupos de investigación, se me escapan muchos cabos. Yo intento atar los tuyos, para enderezar un poquito el rumbo de tu vida, centrarte en el tiempo, en el espacio y en tus rutinas diarias, despertar o por lo menos no dejar que duerman tus recuerdos, y al igual que tu hacías conmigo, ahora yo cepillo tu pelo, en un ingenuo intento de activar tus neuronas y te cuento todo lo que tu me habías contado.
Este trasvase de ida y vuelta, como una corriente sanguínea, nos une. Se establece una relación de madre-hijo en el seno materno. Yo te alimento con la energía que tu me nutriste. Y espero que esta nueva gestación de fruto. Con este juego pretendo engañar a la enfermedad y como Penélope tejía y destejía una tela, yo tejo y destejo neuronas, para dar tiempo a que llegue, no Ulíses, si no la fórmula mágica que cure tu dolencia.
No desespero, ni me rindo me empeño en que no te desmorones. Esta lucha iniciada hace años, desde muchos frentes, sociales, científicos, familiares, avanza. No con la velocidad que todos quisiéramos, pero no se desalienta. Trabaja con la más sutil de las materias, la mente o el cerebro, tan solapadas la una en el otro que forman un todo inexpugnable y aún. Desconocido.
Nos enfrentamos a un gran reto, tenemos una gran expectativa de vida, si no ponemos los medios y gran empeño, podría ser la dolencia mas frecuente entre los mayores del más próximo futuro.
¿Se puede imaginar un mundo en el que se perdieran los recuerdos¿ Las hemerotecas, los archivos, las filmaciones, cumplen una parte de la tarea de guardar ese depósito de experiencis y aconteceres, pero. . . ¿ Y los recuerdos sutiles, cómplices, aquellos en los que las palabras y las imágenes tienen muy poco que decir, ¿Dónde irían¿. Dormirían en las mentes perdidas, sin posibilidad de dar a las generaciones futuras la seguridad de hollar las mismas huellas y seguir los caminos ya andados.
Tenemos un compromiso moral, no solo con los que se van, sino con los que vienen. NO podemos consentir que no se encuentren, tienen que darse el testigo. No podemos asistir impasibles a la muerte de NADIE.
El reto está abierto a todo el mundo, las estrategias incontables y la esperanza bañada por el un débil rayo de luz, pero aún así de LUZ. TERESA
36…37…38…y así contaba hasta 100. Mi abuela me sentaba en una silla muy alta y con mucho mino, cepillaba mi pelo y mientras contaba, me contaba, …. Historias de la familia, sus secretos, temores, proyectos, … era como si el ritmo lento y cadencioso, abriera el mundo de sus recuerdos.
Mas tarde, cuando la visitaba, y la silla ya no me parecía tan alta, ella cepillaba mi pelo,.. contaba y me contaba, poco a poco… pasada a pasada… me iba transvasando su vida.
Hoy, solo me acaricia, y con voz queda, solo cuenta, pero no me cuanta 36..37.
Olvida, todo lo deshace, no tiene recuerdos, no existe, pero para mi si, todo su mundo vive en mí. Las vidas al igual que la materia, no se destruyen, solo se transforman. A veces, en la primera fase de su enfermedad, cuando aún se daba cuenta de su progresiva regresión, decía “ Y cuando la memoria no me acompañe, y sea ya muy vieja para acordarme, cantadme alguna nana, para alegrarme “.
Una nana, nada más adecuado para alguien que borrando su infancia, habita una infancia sin retorno.
Sigo los avances científicos que tratan de arrojar luz y dar vagas explicaciones acerca de tu ausencia, llamada ALZHEIMER, por al igual que a los grupos de investigación, se me escapan muchos cabos. Yo intento atar los tuyos, para enderezar un poquito el rumbo de tu vida, centrarte en el tiempo, en el espacio y en tus rutinas diarias, despertar o por lo menos no dejar que duerman tus recuerdos, y al igual que tu hacías conmigo, ahora yo cepillo tu pelo, en un ingenuo intento de activar tus neuronas y te cuento todo lo que tu me habías contado.
Este trasvase de ida y vuelta, como una corriente sanguínea, nos une. Se establece una relación de madre-hijo en el seno materno. Yo te alimento con la energía que tu me nutriste. Y espero que esta nueva gestación de fruto. Con este juego pretendo engañar a la enfermedad y como Penélope tejía y destejía una tela, yo tejo y destejo neuronas, para dar tiempo a que llegue, no Ulíses, si no la fórmula mágica que cure tu dolencia.
No desespero, ni me rindo me empeño en que no te desmorones. Esta lucha iniciada hace años, desde muchos frentes, sociales, científicos, familiares, avanza. No con la velocidad que todos quisiéramos, pero no se desalienta. Trabaja con la más sutil de las materias, la mente o el cerebro, tan solapadas la una en el otro que forman un todo inexpugnable y aún. Desconocido.
Nos enfrentamos a un gran reto, tenemos una gran expectativa de vida, si no ponemos los medios y gran empeño, podría ser la dolencia mas frecuente entre los mayores del más próximo futuro.
¿Se puede imaginar un mundo en el que se perdieran los recuerdos¿ Las hemerotecas, los archivos, las filmaciones, cumplen una parte de la tarea de guardar ese depósito de experiencis y aconteceres, pero. . . ¿ Y los recuerdos sutiles, cómplices, aquellos en los que las palabras y las imágenes tienen muy poco que decir, ¿Dónde irían¿. Dormirían en las mentes perdidas, sin posibilidad de dar a las generaciones futuras la seguridad de hollar las mismas huellas y seguir los caminos ya andados.
Tenemos un compromiso moral, no solo con los que se van, sino con los que vienen. NO podemos consentir que no se encuentren, tienen que darse el testigo. No podemos asistir impasibles a la muerte de NADIE.
El reto está abierto a todo el mundo, las estrategias incontables y la esperanza bañada por el un débil rayo de luz, pero aún así de LUZ. TERESA
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