LA NIEBLA
Estos dos montes de nombre sonoro La Pedriza y La Cabrera, luchan al alba por zafarse de la piel de la bruna que se ajusta a todos sus pliegues y aristas.
La perezosa Nuebla, suave y húmeda, los OCULTA celosamente hasta bien entrada la mañana.
Y así, día tras día, EL CREPUSCULO, a orillas del pantano, a la hora en que no se distingue una hebra de hilo negro de otra de hilo blanco, teje en gris, el efímero velo con el que volverá a tocarlos, para velar sus siluetas al amanecer .
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