domingo, 21 de febrero de 2010

LA SORPRESA

LA SORPRESA
Dejo que mi mano con abandono intencionado haga girar el globo terráqueo que tengo ante mi, gira, gira, cada vez con más rapidez, hasta que los contornos de los mares y continentes se desdibujan y se transforman en una alocada mancha. Con un golpe seco y preciso clavo un alfiler en un punto cualquiera, cesa el frenético, giro lentamente va parando, afino el enfoque ¿Dónde? ¿Dónde?. Localizo el punto, ahora tengo que localizar la forma de llegar hasta el. Está fuera de las rutas convencionales, este es uno de los retos, el primero a vencer.
Repaso mi ligero equipaje, por las coordinadas aproxino el clima. Pongo especial esmero en mi cámara , lentes, filtros, fotómetro, rollos – aún los utilizo en ocasiones - ¿ Que color tendrá el paisaje¿ ¿ Y el aire ¿ en la fotografía también este tiene color, no puedo olvidar ningún accesorio, seria imperdonable. La fotografía es el móvil del viaje, busco algo que me sorprenda, que no me condicione ninguna idea preconcebida, nada previamente imaginado.
Al igual que la lente de mi cámara voy acercándome al punto y este toma cuerpo, ya tiene forma, es un lugar con nombre propio, con contornos, con ruidos, con vida. El nombre es exageradamente largo, de caracteres para mi desconocidos, no son ideogramas ni jeroglíficos, parecen mas notas musicales, de hecho en el ambiente se percibe un envolvente sonido. Todo parece funcionar siguiendo un orden perfecto, matemático y armónico, que me hace pensar en Pitágoras y en su música de las esferas. El trazado urbanístico agrupa las calles en hileras de cinco en cinco y el inicio de cada grupo de cinco lo preside un ornamento de gran tamaño.
Los viandantes parecen ocupar todas las calles, visten invariablemente de negro o de blanco siguiendo algún código establecido pues también caminan solos o agrupados, estos últimos unidos entre sí por una especie de tejadillo alargado.
Busco enfoques adecuados para las tomas fotográficas, los extraños pobladores no paran quietos, tengo dificultades, los objetos no toman cuerpo, parecen pintados sobre cristal.
Al final, los rollos se velan pues la música solo se captura con el alma, no obstante si consigo algo de mi proyecto inicial, la sorpresa.



Teresa Delgado

Feb 2010

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