jueves, 8 de julio de 2010

D. Carlos de Austria

DON CARLOS DE AUSTRIA

Yo Carlos de Austria doy fe de ello. Tres siglos después de mi muerte a manos de mi poderoso y cruel padre Felipe II, emerge con toda la fuerza de la música el DON CARLO de Verdi, y la difusión de mi tragedia alcanza eco mundial.
Recuerdo aquel verano de 1567 en Valsain, con la alegre compañía de mi tío D Juan de Austria de mi primo Alejandro de Farnesio y de la dulce Isabel de Volois , de la que sí estuve enamorado, desde el día en que recibí su hermoso retrato, mostrándomela como mi prometida y que luego, por razones de estado o del corazón, se casó con mi padre, dejando a un lado mi pobre persona, débil, enfermo y deforme a causa de los redoblados parentescos de mi dinastía. Tengo cuatro abuelos, cuatro bisabuelos y cuatro tatarabuelos, fue la mía una concepción contranatural.
Verde me engalanó, me engrandeció, quiso que amara a Isabel y fuera correspondido, destruyó a mi padre, fue la mano ejecutora de mi venganza.
En verdad, cl amor por Isabel, nunca llegó a materializarse, su temprana muerte, añadió pena a mi vida y el idílico escenario del Palacio de Valsain, ardió en llamas pocos años después como el epílogo de una perfecta representación teatral, que al igual que mi pobre existencia tuvo un final trágico.

TERESA DELGADO – Mayo 2010

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