sábado, 31 de octubre de 2009

LA MUERETE DE NADIE

LA MUERTE DE NADIE


36…37…38…y así contaba hasta 100. Mi abuela me sentaba en una silla muy alta y con mucho mino, cepillaba mi pelo y mientras contaba, me contaba, …. Historias de la familia, sus secretos, temores, proyectos, … era como si el ritmo lento y cadencioso, abriera el mundo de sus recuerdos.

Mas tarde, cuando la visitaba, y la silla ya no me parecía tan alta, ella cepillaba mi pelo,.. contaba y me contaba, poco a poco… pasada a pasada… me iba transvasando su vida.

Hoy, solo me acaricia, y con voz queda, solo cuenta, pero no me cuanta 36..37.

Olvida, todo lo deshace, no tiene recuerdos, no existe, pero para mi si, todo su mundo vive en mí. Las vidas al igual que la materia, no se destruyen, solo se transforman. A veces, en la primera fase de su enfermedad, cuando aún se daba cuenta de su progresiva regresión, decía “ Y cuando la memoria no me acompañe, y sea ya muy vieja para acordarme, cantadme alguna nana, para alegrarme “.

Una nana, nada más adecuado para alguien que borrando su infancia, habita una infancia sin retorno.
Sigo los avances científicos que tratan de arrojar luz y dar vagas explicaciones acerca de tu ausencia, llamada ALZHEIMER, por al igual que a los grupos de investigación, se me escapan muchos cabos. Yo intento atar los tuyos, para enderezar un poquito el rumbo de tu vida, centrarte en el tiempo, en el espacio y en tus rutinas diarias, despertar o por lo menos no dejar que duerman tus recuerdos, y al igual que tu hacías conmigo, ahora yo cepillo tu pelo, en un ingenuo intento de activar tus neuronas y te cuento todo lo que tu me habías contado.
Este trasvase de ida y vuelta, como una corriente sanguínea, nos une. Se establece una relación de madre-hijo en el seno materno. Yo te alimento con la energía que tu me nutriste. Y espero que esta nueva gestación de fruto. Con este juego pretendo engañar a la enfermedad y como Penélope tejía y destejía una tela, yo tejo y destejo neuronas, para dar tiempo a que llegue, no Ulíses, si no la fórmula mágica que cure tu dolencia.
No desespero, ni me rindo me empeño en que no te desmorones. Esta lucha iniciada hace años, desde muchos frentes, sociales, científicos, familiares, avanza. No con la velocidad que todos quisiéramos, pero no se desalienta. Trabaja con la más sutil de las materias, la mente o el cerebro, tan solapadas la una en el otro que forman un todo inexpugnable y aún. Desconocido.
Nos enfrentamos a un gran reto, tenemos una gran expectativa de vida, si no ponemos los medios y gran empeño, podría ser la dolencia mas frecuente entre los mayores del más próximo futuro.
¿Se puede imaginar un mundo en el que se perdieran los recuerdos¿ Las hemerotecas, los archivos, las filmaciones, cumplen una parte de la tarea de guardar ese depósito de experiencis y aconteceres, pero. . . ¿ Y los recuerdos sutiles, cómplices, aquellos en los que las palabras y las imágenes tienen muy poco que decir, ¿Dónde irían¿. Dormirían en las mentes perdidas, sin posibilidad de dar a las generaciones futuras la seguridad de hollar las mismas huellas y seguir los caminos ya andados.
Tenemos un compromiso moral, no solo con los que se van, sino con los que vienen. NO podemos consentir que no se encuentren, tienen que darse el testigo. No podemos asistir impasibles a la muerte de NADIE.
El reto está abierto a todo el mundo, las estrategias incontables y la esperanza bañada por el un débil rayo de luz, pero aún así de LUZ. TERESA

1 comentario:

loli fonta dijo...

Me ha encantado tu escrito. Tiene mucho de emotivo y de verdad, ya que ese problema lo sufren muchas personas.
Un abrazo. Loly