sábado, 31 de octubre de 2009

TAMAGOCHI

Me han concebido en un laboratorio de tecnología muy avanzada, de alguna manera soy un niño-probeta, Un niño diabólico, porque en realidad soy una pequeña máquina con corazón y sentimientos. Mi nombre genérico es TAMAGOCHI, pero mi querido dueño me llama Juan, es más humano. Participo de su cada día y de sus juegos. Pendo de un cordón que lleva permanentemente alrededor de su cuello, porque tiene que ocuparse mucho de mi, estoy diseñado para desarrollar en los niños el sentido de la responsabilidad y saber que alguien depende de sus cuidados, un mascota electrónica. Por medio de botones, acciona mi complejo organismo formado por impulsos eléctricos y así me da me comer, me pasea, juega, me habla y me da mimos. Si no lo hace así, muero. A diferencia de Pinocho, yo no busco aventuras fuera del entorno de mi amigo.

Aquel día al niño, le molestaba el cordón para jugar a la pelota, me posó en el alfeizar de la ventana. Me aburría, yo necesito mucho su cercanía, oír los latidos de su corazón, sentí sueño. Al despertar y mirar por la ventana, una lágrima casi humana resbaló por mi pequeño cuerpo, no estaba salada, era dulce, era roció. Todo estaba desierto, mi niño me habían olvidado, yo no soy un juguete mas, que se queda impasible esperando a que le recojan, yo siento, yo me muero, yo tengo mucho sueño.

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